Se fueron los cañones, tres voces torrenciales que caían como rugir de trueno sobre nuestros oídos.

En algún momento a principios del siglo XX coincidieron los tres, aunque no fuera por mucho tiempo.

Héctor Antonio Silva Rodríguez, fue la elegancia y la distinción ante los micrófonos, traducidas en el empleo absoluto de la más refinada gramática en su pronunciación. Si alguien diferenció la b de la d, matizó la v y la b, evidenció la presencia o ausencia de la h y supo, entre otras tantas reglas de la mejor dicción, hacer uso correcto de la g, la j y la w, ese fue Héctor Silva.

José JJ González fue el cañón de voz en toda su extensión, una onda expansiva omnipresente que brotaba de una caja de resonancia natural pura y contundente, amplificada cual si fuera un bajo a tope en sus decibeles.

Jesús Tenorio “Colacho”, el Porfirio Torres deltano, fue la combinación de los dos, refinamiento y potencia, precisión y estridencia, fuerza y sutileza.

Con el perdón y el debido respeto a los Chayannes, Wildells, Piguis, Silvas y Cesares, en presencia de esos tres señores hubo que quitarse el sombrero.

Cabe decir que, como esos tres galácticos al mismo tiempo en una misma época, difícilmente ocurra de nuevo.

Vida y circunstancias

La vida pudo haber sido más benévola con ellos, a pesar de su indiscutible éxito los tres padecieron enfermedades que los llevaron a la sepultura, habiendo acumulado el favor del público, sin lograr atesorar bienes o dinero.

Pudieron haber tenido mejor suerte.

Legado

A Héctor Silva, quien recorrió medio país presentando eventos y laboró en más de 30 emisoras, le debemos el amor por la música del llano, de la que fue su más fiel y leal defensor.

JJ González identificó la mayor cantidad de programas y emisoras en el Delta hasta el momento de su desaparición física, superando a cualquiera de sus colegas y paisanos.

Jesús Tenorio “Colacho” llegó muy lejos, escuchándose a lo largo y ancho de América Latina y algunos países de habla hispana en otros continentes.

Los tres fueron figuras emblemáticas de la Locución y merecen todo nuestro reconocimiento.

 

 

 

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