En una entrevista con el equipo reporteril de Tanetanae.com, la señora Daicelys Ospino, madre del joven Oswaldo Pino de 22 años, muerto en un presunto enfrentamiento con funcionarios del Cicpc, narró su versión de los hechos.

Aquí les dejamos textualmente las palabras de una madre, que en tan sólo una semana perdió la vida de sus dos hijos mayores.

Relato de la madre:

“En estos momentos no tengo palabras que me den fuerza para relatar cómo sucedieron las cosas, la gente del CICPC llegó a mi casa haciendo disparos donde me rompieron la puerta del frente. Después  se metieron, rompen la puerta del segundo cuarto donde dormía mi hijo con su esposa, lo sacan, lo tiran aquí en el medio del altar de mi otro hijo donde le cayeron a patadas a todo el altar, cuando escucho que mi hijo dice: ¡mi mamá no!, ¡mi mama no!, tenía ocho días de haber enterrado a mi otro hijo, pensé que nos venían a matar a todos en el momento que me encontraba en el cuarto con mis dos pequeños hijos, uno de seis años y mi niña de ocho meses, los agarré y los puse en el baño, agarre una almohada y me cubrí, los cubrí con todo mi cuerpo pensando que venían a caernos a tiros y yo dije: “bueno que me maten a mi pero a mis dos hijos que queden vivos”.”

“Le dije a mi hijo de seis años, “papi aguanta a tu hermanita que voy a cerrar la puerta”, porque yo escuchaba que mi hijo gritaba: ¡mi mamá no!, ¡mi mamá no!, ¡mi mamá no!, en el momento que salgo del baño para pasarle seguro a mi puerta, le trancaron una patada a la puerta de mi cuarto, la abrieron, me apuntaron con la pistola, me preguntaron que con quién me encontraba, le dije que con mis dos hijos, me dijo “agárralos y sal afuera”. Cuando salí hacia afuera mi hijo estaba tirado en la alfombra del altar de mi otro hijo, porque eso lo desbarataron. Me sacan hacia la acera, se levantan mi vecina y su esposo, y me ven en la acera y me preguntan: ¿qué está pasando?,  y yo le digo: no sé, no sé, y escuchaba a mi hijo: ¡voy a colaborar hermano! ¿Qué está pasando? ¡voy a colaborar!, y cuando trato de cruzar la carretera para darle los niños a mi comadre, ellos corrieron a la casa de mi comadre y le apuntaron con el arma a mi comadre, al esposo y a su hijo con la pistola también, y me dijeron camina para la unidad y me montaron con mis dos hijos, montaron a mi yerna y nos trasladaron hasta la sede de la PTJ.”

“Mi hijo estaba tirado en la alfombra cuando yo salí, mi hijo no estaba tiroteado, mi hijo no tenía nada en las manos, mi hijo estaba amurrungado en la alfombra, y un funcionario que se bajó, moreno, flaco, que su rostro me dejó grabado en la memoria como un recuerdo para nunca borrarse y dijo: “voy hacia allá porque el maldito me disparó, le dije, ¿Te disparó?. Se montaron en el Toyota, él con otro más y se vinieron para acá, los vecinos relatan que llegaron aquí, cerraron puertas y ventanas, se encerraron, aquí se quedaron unos afuera custodiando que nadie se acercara, lo agarraron, ya de ahí no te puedo decir que le hicieron, yo cuando salí, él no estaba tiroteado, lo tiraron en la alfombra, esposaron a su esposa que tiene 17 años y le dijeron móntate maldita rata, y yo le digo que por qué la tratan así, después me llevaron, no supe nada más de mi hijo hasta que ellos llegaron al CICPC y llamaron a mi yerna, y la metieron en una oficina cuando escuche que gritó “¡no! ¿Por qué me dejaste sola negro?, ¿Por qué me dejaste sola? Y yo me dije: mataron a mi hijo, eso es lo que te puedo decir”.

“La señora Noriega que tiene su hijo allí, ella no sé, si puede decir si mi hijo ya estaba tiroteado o estaba vivo, no sé, pero mi hijo, las personas que estuvieron en la morgue me dijeron que tenía tres tiros, le destriparon las manos, le trituraron los dedos, lo maltrataron, o sea, lo torturaron prácticamente; así que lo que alegan, que fue un enfrentamiento, es falso, yo creo que si mi hijo hubiera tenido un arma hubiera herido a uno de los funcionarios al momento que abrieron la puerta y no fue así, al momento de salir se escucharon disparos afuera y otros adentro, no sé si fue al fondo o en la sala pero me rompieron la puerta y todo, pero cuando yo salí mi hijo estaba con vida, mi hijo no estaba tiroteado ni nada, pero cuando yo llegue mi hijo ya estaba muerto, estaba tiroteado y aporreado, torturado, quiero que se esclarezca este caso”

“La comunidad está dispuesta a colaborar, muchos recibieron maltratos por parte de ellos, ¡vayan para su casa malditas brujas, cuerda de pajudos, que lo que están es chismoseando, pendientes de una paja! y los vecinos dijeron que acordonaron la casa y se fueron, llevaron el cuerpo al hospital y dejaron la casa sola y luego vienen a recoger sus evidencias, no dejaron ni un cartucho ni nada, y según y que fue un enfrentamiento. ellos alegan que mi hijo tenía un arma, si mi hijo hubiera tenido un arma habría herido a alguien al momento que abren la puerta, eso es lo único que te puedo decir, el dolor es tan grande, la impotencia que siento es tan grande que quiero que se haga justicia”.

Dejamos esta declaración a consideración de nuestros lectores, esperando que se llegue a la verdad de un caso más que la justicia debe, por derecho y por deber, esclarecer.

 

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