La suspensión de las marchas organizadas por la oposición deltana para este pasado sábado 30 de marzo, generó muchas conjeturas.

En primer lugar, se comentó que una posible merma de la convocatoria habría forzado su desactivación.

A medida que avanzaba el día, se fueron esgrimiendo otras explicaciones, que depositan en el gobierno la responsabilidad de la decisión de última hora.

Según un dirigente de Voluntad Popular, organización a la que pertenece el presidente de la AN, Dip. Juan Guaidó, se habrían enterado de que la retención de alimentos y mercancía seca a los “bachaqueros”, ubicados en las cercanías del mercado el mismo día 30, perseguía generar desordenes que luego serien acachados a los marchantes.

“De buena fuente pudimos conocer que la medida pretendía exacerbar los ánimos y forzar protestas para luego decir que fuimos nosotros quienes las promovimos, inculpándonos y responsabilizando principalmente a la dirigencia opositora para luego detenerla, algo que no podíamos permitir”, expresó el activista político.

En el mismo orden de ideas manifestó, “personas que pertenecen al mismo partido de gobierno –Psuv- nos llamaron y nos sugirieron no salir, querían montarnos una trampa, que afortunadamente logramos evitar”.

Un vocero del chavismo indicó algo distinto: “se enfrió su poder de convocatoria y no lo quieren reconocer, este nuevo golpe de estado con fachada humanitaria se les cayó, son unos traidores a la patria y el pueblo lo sabe, es por eso que los planes retorcidos y entreguistas de estos desadaptados jamás van a triunfar, tengan por cierto que no volverán”.

Tanto si fuera cierto uno como otro argumento, habrá que esperar los venideros días para conocer cuáles son los nuevos pasos que darán ambos sectores en pugna por hacerse con el control del país. De momento, la diatriba política arroja unas tablas que no permiten avanzar y mantienen la nación estancada, en espera de que una solución negociada arribe pronto y tengamos claro hacia donde nos conducirán los posibles acuerdos.

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