Semana Santa

Aquiles J. Amares P.

“La Piedra que era Cristo”, Miguel Otero Silva dixit, en una de tantas aproximaciones

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Pienso, junto a uno que otro camarada, tener especial preferencia por la Estrella Bendita de tu Belén esplendida

El Cristianismo que fundaste posmorten, -pregunto ¿fundó otro u otros luego?-, con tu sangre y a tu nombre, te endilgó la Cruz de tus martirios

Que luego, muy y largo tiempo luego, juntaron a la espada de la conquista y a tu nombre sacrificaron infinidad de inocentes almas en estas tierras ignotas

Dudo que te hayas enterado de semejante atropello contra tus hermanos

Algún día seremos testigos de tu valioso testimonio, que lave, purifique y resplandezca  tu nombre; del cual se han escudado muchos fariseos para justificar y fomentar sus riquezas mal habidas y por supuesto impregnadas de sangre

El imperio que enfrentaste en este mundo sin compón, transmutó en uno de ferocidad y cobardía elevados a la potencia n + 1, que igual caerá estrepitosamente desde las mas altas cumbres terrenales

¡Ay hijo de Dios!, intercede para que ésta pesadilla pase como un mal sueño de ésta humanidad irredenta,  producto de una indigestión con ventosidades inicuas

Trato de entender que las Marías; tu bendecida madre, las magdalenas, las de nombres combinados, incluyéndose un largo equipo de madres, tías, hermanas, amantes y un largo etcétera de féminas, nos cobijan amparadas en tus benditos preceptos y legados

No hay apuros desmedidos. Calma. Pero cuando el tiempo se agote, sé que nos tendrás una respuesta que como blanca, inocua, radiante y refulgente fuente de luz, disipará todas las incertidumbres que hoy nos mortifican con afán de perennidad

Tal vez sea esa, la gran inspiración que nos mantiene perpetuamente motivados en la búsqueda de una escurridiza verdad, que el mejor conciliábulo de epistemólogos no ha logrado  sortear, extraer…

Ojidu

Tucupita, 08 abril 2.020 (D.C.); año cero del ataque biológico artero a la humanidad.

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