Si yo fuera Loa Tamaronis, la alcaldesa del municipio Tucupita del estado Delta Amacuro, refrendaría lo que ya es un hecho: cada vez más deltanos hacen negocios –lícitos- con la vecina isla Trinidad y Tobago. 

Situación que va de la mano con otra verdad incontrovertible: las remesas de los deltanos que viven en Trinidad se han convertido en una enorme bendición para los deltanos.

De lo que se deriva también otra realidad: abundan las inversiones en bienes deltanos fruto del dinero que traen de la nación caribeña.

A esas consideraciones se añaden algunas más: la nación antillana es bastante pujante, va en crecimiento y requiere de mano de obra calificada permanente y temporaria, se encuentra a nuestro lado, tiene importantes desarrollos gasíferos y petroleros, y está en la mitad del mundo en cuanto al PIB (lugar 110).

Su ingreso per cápita es de 31.933 dólares estadounidenses, mientras que el de Venezuela es de 11.051 dólares, tres veces menos y está inmersa en medio de una profunda crisis económica.

Curiosamente, a pesar de que el Delta es el segundo estado más cercano a la República trinitobaguense, por detrás de Sucre, ni siquiera consulado tiene. Estamos muy cerca geográficamente y muy lejos como entidad político administrativa.

Es uno de esos casos, en los que la realidad pasa por encima de la intencionalidad política, del necesario y conveniente relacionamiento internacional entre vecinos, y de la planificación estratégica del gobierno; tenemos la maravillosa oportunidad, en virtud de las actuales circunstancias, de ponernos al día y aun no lo hacemos.

Otro dato revelador, más de 2.000 deltanos estarían residiendo de manera permanente o provisoria en la nación más al sur de la América insular y primera para nosotros de la cadena de 13 islas que conforman el Caribe.

A Loa le corresponde establecer el vinculo formal que nos acerque institucionalmente y ofrezca facilidades que refrenden un vinculo a toda luces conveniente para una nación que es 8 veces más pequeña que el Delta y demanda expandirse para dar alas a su prosperidad económica.

Si yo fuera Loa me pondría los patines y comenzaría a gestionar la agregaduría, la oficina, la representación consular, o como quiera que se llame, mañana mismo.

Si yo fuera Loa…

“Si yo fuera Loa”, corresponde a una serie periodística editorial del portal web Tanetanae.com.

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