Carolina de Roa y Jose Isaias Roa Rojas, ex Fiscal del Ministerio Publico

Después de la arremetida injusta contra el Dr. José Isaías Roa, Mayor (R) de las FANB, ex Fiscal superior del estado Delta Amacuro, padre, hijo, esposo y excelente profesional con más de 20 años de experiencia e intachable carrera en la administración pública, nunca, hasta ese 13 de agosto cuando el Sebin se lo llevó de su oficina en las instalaciones del Ministerio Publico, había experimentado algún sobresalto en nuestras vidas.

Han sido 17 años al lado de un hombre honesto, digno, recto, con un hogar donde los valores, la moral y el respeto a Dios, fueron fundamentales para afrontar lo vivido. A pesar de todo lo acontecido nunca cambiaria ni un minuto de nuestras vidas juntos, pues ha sido determinante para saber que el amor todo lo puede: no hubo un día que no contaras conmigo y que yo no te sintiera a mi lado, aprendí que el sentimiento que nos une es solidario, lleno de compromiso, cargado de coraje y fortaleza, es puro, férreo y sin límites.

Quiero expresarle mi más sentido agradecimiento a familiares y amigos entrañables, que fueron incondicionales, personas que aun sin conocerlas nos tendieron su mano sin interés alguno; al apoyo de diputados y abogados defensores, quienes no escatimaron esfuerzos a pesar de saber con quién se enfrentaban; a los medios de comunicación, que no dudaron en difundir el caso del ex Fiscal superior José Roa, para que se supiera la verdad de este injusto proceso, y la violación de los derechos humanos que estaba sufriendo.

Hoy fortalecidos y con Dios como guía, seguimos caminando con pasos firmes frente a la vida, ahora luchamos por el caso de José y de muchos que hoy atraviesan por el mismo calvario, pero con la fortuna de saber que hay salida y esperanza, como escribió José en un mensaje cuando estaba en el Sebin Helicoide, y que hoy se hace más oportuno que nunca:

“Voy a seguir luchando para dar a conocer la verdad, por recobrar la dignidad de Ministerio Publico, que es una institución noble, y no es responsable de estar dirigido por quienes perdieron el camino de la justicia.

Luchare por la esperanza de muchas víctimas que necesitan soluciones, los zarpazos de la ignominia, la maldad, la injusticia, la corrupción y la impunidad no han ganado, que lo sepa el pueblo deltano, que aquí queda alma y corazón de un verdadero guerrero, un soldado por convicción no por conveniencia, que luchara por los hijos que parió esta tierra bendita, y por el futuro de una Venezuela que merece estar de pie.

Seguros de que nuestro país necesita y merece un nuevo amanecer, creemos que todos debemos poner todo nuestro empeño en sacar adelante este suelo maravilloso, luchando para acabar con las injusticias y sembrando nuevas vías para florecer.

¡No más arremetidas, no más sufrimientos, no más penurias, por esto quiero contar la historia, y que compartan conmigo estos escritos que ilustraran lo que vivimos en esos meses!

¡Nosotros, todos, apostemos por una Venezuela donde todos seamos dignos y disfrutemos de un sistema justo y solido!”

 

 

 

 

 

 

 

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