El Dr. Simplicio Hernández, no necesita referencias. Su sola mención, es una institución.

Si tuviésemos que hacer una clasificación, estaría entre las tres personas más populares del estado. Quienes podrían disputarle el primer y segundo lugar, no lo sabemos.

A sus casi noventa años ha tenido una vida fructífera como pocas, es una rareza conseguir un deltano que no le deba un favor.

Ejerció la medicina a la vieja usanza, por el mero deseo de curar, las infinitas ganas de servir y una ética a toda prueba.

Si algún error cometió, ha sido larga y extensamente perdonado.

Víctima de las injusticias de la vida, soportó estoicamente un secuestro y perdonó a los autores, prueba de su magnificencia humana.

Comparado en ocasiones con un santón de pueblo, se le ha visto en altares caseros rodeado de cirios. Hasta ese punto llega su admiración.

Este sábado está de cumpleaños, y el Delta entero lo celebra.

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