Sistema de contención de Tucupita, “Un gigante cansado” cambio climático vs seguridad de Tucupita (I)

“Esta fotografía del 16 de agosto de 2018, da TERROR y eso que el agua, no había alcanzado su altura máxima, y cuatro días después, esto soportó un temblor de 7.0 en la escala de Richter, SI ESTO NO FUE UN MILAGRO, NO SE QUÉ FUE”

“TENEMOS UNA NUEVA OPORTUNIDAD QUE SE DEBE APROVECHAR, EL COVID-19, LAMENTABLEMENTE SE LLEVO A ALGUNOS, PERO ESTE PROBLEMA NOS PONE EN RIESGO INMINENTE A TODOS, NO LO DEJEMOS A UN LADO”

Por: Prof. MSc. José Daniel Fuentes

Cuando se nos ocurre tener una conversación sobre aspectos geográficos, muchos de nosotros pensamos que es algo que afecta a otros mundos, menos al nuestro, porque nuestro “mundo” es perfecto, y cuando digo “mundo” nos referimos a nuestras ciudades y pueblos, ya que aquí es donde “vivimos”, pero, sin conocer nuestro entorno del todo.

Aunque este tema ya se ha tratado un sinnúmero de veces, por éste y otros medios, con este artículo pretendo traer a la mente de todos, que nuestro “mundo” llamado Tucupita, esta cada día, mes o año que pasa, más en peligro, y no es por el COVID-19, no es por alguna lluvia fuerte o algún huracán que llegara a pasar rozando nuestras costas, no.  Nuestro “mundo” está rodeado por un gigante protector y con un sistema que bien o mal, ha cumplido su misión, durante los últimos 55 años.  Estos Sistemas de Diques, en todas sus dimensiones y sus sistemas de control de gasto y caudal ecológico de agua, fueron construidos usando datos de hace muchos años atrás, “cuando se decía va a llover y llovía” que ya a estas fechas, son obsoletas, y así ha sido demostrado en nuestra actualidad.

Aquí entran en juego dos términos o conceptos, que los hacemos lejanos y ajenos a nosotros, que muchas veces cometemos el error de explicarlos de la misma manera, como son calentamiento global y cambio climático, entre los cuales existen una marcada diferencia, ya que el primero es el que causa al segundo, dado al aumento de temperatura de nuestro planeta, consecuencia de la producción masiva e inescrupulosas de gases de invernadero provenientes de la actividad humana, lo cual ha provocado diversas variaciones en el clima, que de manera natural no llegarían a producirse, como lo que vivimos ahora.

“La Tierra ya se ha calentado y enfriado en otras ocasiones de forma natural, pero lo cierto es, que estos ciclos siempre habían sido mucho más lentos, necesitando millones de años, mientras que ahora y como consecuencia de la actividad humana,  estamos alcanzando niveles que en otras épocas trajeron consigo extinciones en apenas doscientos años.”

Nosotros sin ser científicos lo hemos notado, ya que sentimos el sol mucho más fuerte, los días más largo o cortos, las lluvias fuertes y fuera de temporadas y a veces inexistentes, provocando con ello, desequilibrios climáticos que nos afectan directamente y que nos ponen en riesgo a todos los deltanos.

Los diques de contención, construidos en el año 1965, fueron pensados tomando en cuenta las crecientes ya vividas para ese tiempo, estas habían llegado en ocasiones a sobrepasar, en los meses de julio – agosto, los 15 metros por encima del nivel más bajo que se registra en el mes de marzo. Crecidas especialmente fuertes se presentaron en los años 1892, 1927, 1943 (PP. Capuchinos 1945). Así mismo el nivel mínimo histórico, para los días 17 y 18 de marzo de 1959 fue de 1,58 msnm, (Inameh.gob.ve) un fenómeno que influiría en los diseñadores para tomar las decisiones del proyecto y su construcción.

El dique de contención fue diseñado para tener cotas desde 1,5 metros a 8 metros de altura en algunos puntos de su progresiva como altura máxima de capacidad, pero esto ha cambiado y para muestra un botón de lo vivido en el año 2018, Nivel máximo histórico: 25 de agosto de 2018, con 18,34 msnm. (Página oficial Inameh.gob.ve), es decir, 3,34 metros sobre lo estimado en 1959 de 15 metros. Lo cual provoco, que la crecida lo superará y provocara una ruptura del mismo en la altura de los Guires, situación esta conocida, pero no comprendida del todo en la MAGNITUD de ese problema y las consecuencias que pudo haber acarreado. Es bueno destacar que la creciente del 2018 (18,34 msnm) superó por 29 cm a la creciente de 1976 (18,05 msnm). En el 2018 el Orinoco supero su cota de desborde y nosotros fuimos testigos afortunados.

Y hemos sido tan afortunados que desde el 01 de agosto hasta el 31 de agosto de 2018, se registraron 61 eventos sísmicos, y la mayoría en el oriente del país. El 21 de agosto de 2018, justo 4 días antes de alcanzar el máximo de crecida histórico del Orinoco, sufrimos un sismo de 7.0 en la escala de Richter, algo para nada despreciable en su poder destructivo. (Página oficial http://www.funvisis.gob.ve/old/sis_mes.php). Y debemos dar gracias a Dios como creador del universo,  que estando EL MURO, a su máxima capacidad de contención, (ver foto principal del artículo, del 16 de agosto de 2018) no se produjo el fenómeno de LICUEFACCIÓN del mismo, (disolución) ya que sólo es arcilla compactada, o una afectación directa a la Estructura de Control de Gasto (CIERRE), que también estaba bajo una enorme presión como nunca la tuvo, puedo decir con fe, DIOS NOS DIO OTRA OPORTUNIDAD, ya que esas estructuras de 53 años, para esa fecha,  no tenían el mantenimiento adecuado, sólo trabajos cosméticos superficiales (como caminante de la misma lo digo). Esquivamos dos balas en un año cuando acontecieron estos hechos, que desgraciadamente pudieran repetirse antes de lo que pensamos, debido al cambio climático, que también nos afecta.

 

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