La alta demanda de gasolina en zonas fluviales del Delta Amacuro, contrasta con la cantidad de motores fuera de borda que siguen funcionando, la mayor demostración de la reducida cantidad de motores, es la soledad del río Orinoco, como lo explica, Aurelio Zambrano, habitante del Bajo Delta.

“En años pasado, el río – Orinoco – no estaba sola, siempre veías botes que venían y se iban”, informó el originario al dar cuenta de la soledad del río Orinoco.

Este fenómeno, coincide con la profundización de la crisis que alcanzó a los propietarios de los motores fuera de borda, y el elevado precio de los repuestos al que solo es posible acceder con moneda extranjera.

Ya en marzo de este año, el luchador social, Enrique Moraleda, advertía que en el Bajo Delta, se habían acabado los motores fuera de borda, y la demanda de gasolina subía, lo cual era absurdo, el paso del tiempo, ha demostrado que su advertencia fue un acierto.

Otros habitantes de las zonas fluviales, refuerzan lo que ya es un hecho verídico y evidente a la vista de cualquiera. No hay motores en las comunidades, y las que siguen funcionando, pertenecen a presuntos contrabandistas de gasolina y gasoil hacia Guyana.

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