Sólido en Revolución, por Aquiles J. Amares P.

Aquí estoy, permanezco suspendido en un espacio restringido

Sometido a todas las fuerzas conocidas e incluso, las ignoradas del Universo recóndito

Sostenido por hilos invisibles que controlan mis movimientos; en un sentido proyectado y en reversa impredecible; de hecho con total libertad

Soy el mineral compacto, anguloso, poco o nada parecido; de categoría y distancia considerables, ajenas al aristocrático canto rodado en sus distintas versiones

Una vez cumplida la tarea encomendada –tal vez no fue el propósito y estrategia definidas inicialmente–,  me han abandonado en esta esquina olvidada del espacio multidimensional

En síntesis, reconozco ser la filosa piedra de masa considerable que atada a una semejante, fuimos arrojadas por un párvulo para rescatar su cometa extraviada, en éste populoso, multicolor y festivo vecindario, digno del extendido trópico primaveral

El chamo, una vez logrado su propósito, saltó despedido y se alejó rápidamente con su volador asegurado, huyéndole a las rabiosas palabras de una vecina enardecida por el ruido causado por mi gemela en su frágil techo de hojalata y cartón

Mientras tanto, permanezco atada a este cable en días y noches anónimas con sus respectivos juanicojocoy, girando en danza interminable, animada por el viento en sus distintas tonalidades y ritmos; arte y escenario que nadie aprecia, hasta el fin de los tiempos…

Ojidu

Tucupita, 05 abril 2.020 (D.C.); año cero del ataque biológico artero a la humanidad.

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