El Sr. Antonio Pereira tuvo la gentileza de atendernos unos minutos para explicarnos el secreto de la buena marcha de sus empresas.

Reconocido como uno de los empresarios más pujantes del Delta, con una extraordinaria visión de futuro, y una ética inquebrantable de trabajo basada en la honestidad y la entrega a sus deberes, ha contribuido en mucho a elevar los estándares de calidad de las empresas de servicios en Tucupita, inaugurando establecimientos comerciales caracterizados por la modernidad y el buen gusto.

Más allá de su empuje y determinación, este lusitano con casi cinco décadas en el país y cuyos tres hijos fueron concebidos en Venezuela, pone la esencia de su éxito en otro aspecto: el trato al talento humano.

Siempre de la mano de su esposa Adelaida, expresó parte de su concepción empresarial dando muchas luces a los hombres de negocios deltanos.

1.- ¿Qué representa para usted el talento humano en la empresa?   

A.P.: El talento humano es la clave en cualquier empresa, no solo en las nuestras. Es necesario atenderlo y tratarlo con justicia. Deben combinarse el trato y la remuneración, ambos a partes iguales, si irrespetamos al personal de muy poco nos servirá que devengue buenos ingresos y viceversa, ambos conceptos van de la mano. Es lo que intentamos hacer a diario, conscientes de la importancia que reviste para la buena marcha de la organización.

2.- ¿En qué medida se le apoya?

A.P.: Debemos ser social y humanamente responsables, cumplir mas allá de lo establecido, atender las necesidades más imperiosas del personal.

En nuestro caso, nos hemos visto obligados a paralizar importantes inversiones para atender requerimientos del talento humano, las ganancias son mínimas, los ingresos en lo inmediato se resienten, sin embargo, hemos descubierto que lo verdaderamente importante para la buena marcha de la empresa es que los trabajadores puedan cubrir en la mayor medida posible sus necesidades y las de su familia, a mediano y largo plazo aquello que aparentaba ser una perdida, termina convirtiéndose en satisfacción, y por ende, en ganancia.

3.- ¿En tiempos de migración forzada, que tanto rota su personal?

A.P.: No quiero ufanarme de lo que voy a decir, sin embargo, nuestro personal rota muy poco, tenemos una cola de gente esperando por entrar y casi nadie se va.

4.- ¿Qué papel juegan los incentivos en el rendimiento laboral?

A.P.: Mientras más paguemos y más les aportemos en incentivos, más satisfecho se sentirá el personal, más cariño le pondrá a sus responsabilidades, más empeño le pondrá a sus tareas.

Tenemos gráficos de rendimiento que determinan que a mayor satisfacción, mayor productividad. Lo que en nuestro caso comenzó con la necesidad de solidarizarnos con la situación de cada quien, nos condujo a entender que esa práctica trae consigo beneficios, que no habíamos previsto ni considerado.

Sin logar revertir la crisis, se nota a leguas un rendimiento mayor que el que teníamos antes de avocarnos a la tarea de mejorar sus condiciones de vida.

5.- Es sábado de Semana Santa y vemos al personal trabajando gustoso, ¿cuál es el secreto?

A.P.: En días como estos, donde se suele notar mas el ausentismo, vinieron todas las personas a su trabajo, no quedó una sola plaza vacía, es una muestra más de que si las personas perciben tu deseo de recompensarlas debidamente, ellos harán todo lo posible por cumplir.

6.- ¿Compensa el gobierno debidamente a la masa laboral?

A.P.: En ocasiones observo las expectativas de la población ante la inminencia de un incremento salarial, y me cuesta entenderlas.

Pienso que el gobierno debería ajustar los sueldos y salarios siempre que sea necesario, y no única y exclusivamente cuando se supone que está obligado a hacerlo.

Ante la crisis que vivimos no se pueden esperar fechas determinados para hacer los ajustes necesarios, deben realizarse siempre que la realidad económica los imponga y determine.

7.- ¿Se exige un esfuerzo adicional al personal en virtud de los beneficios adicionales que se le otorgan?

A.P.: Nuestra premisa es acatar total y absolutamente las leyes, respetar la normativa laboral vigente, cancelar los impuestos, cumplir con las regulaciones sanitarias y con todo aquello que instituyan los órganos de gobierno.

Aunque nuestro personal reciba un salario por encima del tabulador y otros beneficios, labora las 40 horas semanales establecidas y disfruta de los dos días libres fijados por las autoridades laborales.

8.- ¿Que mensaje le daría a los empresarios deltanos y a quienes deseen invertir en nuestro país?

A.P.: Este país tiene un enorme futuro, sus recursos energéticos, el clima benigno, el calor humano, su hermosa geografía, son extraordinarios, no teman lanzarse a la aventura empresarial ni les tiemble el pulso a la hora de invertir en Venezuela, el retorno está garantizado.

Quiero cerrar volviendo al planteamiento inicial, la satisfacción del personal ofrece innumerables ventajas, la más resaltante y notoria para empresas del tipo de las nuestras, se incrementa la calidad del servicio.

Las grades empresas del mundo tienen regulaciones muy estrictas que determinan la calidad de sus productos, aunque estas varían de una organización a otra lo que no cambia es la valoración de su personal, el pilar fundamental de sus procesos productivos es el trato que brindan a su talento humano.

El personal entrenado, formado, y sobre todo, justamente recompensado, es parte fundamental de lo que hemos querido hacer en nuestras empresas y estamos haciendo; el objetivo es ofrecer la mayor calidad posible de la mano de un personal competente, calificado y alegre, avocado a la tarea de servir.

 

 

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