El señor Luis Gámez siempre ha hecho ruido dentro del ámbito empresarial deltano.

Desde aquel lejano Cry’s, que dio un revolcón a la publicidad radial y de prensa en Tucupita treinta años atrás, creando los primeros concursos, dando realce a las ofertas de temporada, constituyendo una especie de moderno mini centro comercial que fue dejando atrás el concepto clásico de bodega o bazar.

Luego vino su proyecto más acariciado, el sueño personal, la versión más depurada del aprendizaje obtenido tras haber vivido desde muy joven inmerso en el mundo del emprendimiento y la iniciativa privada, el hotel Tucupita Suites.

Una enfermedad lo frenó temporalmente ralentizando sus pasos. Sin embargo, no logró calmarlo y apenas pudo regresó con más ímpetu que nunca, entregándose a Cry’s, al apoyo a sus hijos que van camino de seguir sus pasos fundando pequeños negocios, y por supuesto, a su dilecto retoño, el hotel.

Fruto de esa pasión que lo embarga por la edificación de calle Petión, tuvo la amabilidad y la gentileza de responder a nuestras preguntas.

1) ¿Cuándo surge la idea del hotel, cuál fue su primera visión?

L.G.: Mi visión fue marcar la diferencia, ofrecer algo que representara al Delta, agradable, bonito, chévere, que la gente sintiera que está en el Delta, estando cómodos y a gusto.

Aunque el proceso de levantamiento del hotel no fue fácil, porque fueron 10 años de sacrificios, luchas y viajes, luego de haber unido todos los detalles el ingeniero/arquitecto focalizó lo que nosotros queríamos y se logró, aquí está la prueba.

2) ¿Cuáles detalles marcan la diferencia entre este y otros hoteles?

L.G.: Nos esmeramos mucho en la limpieza, ya que para nosotros es muy importante mantener el hotel bonito, agradable, oloroso, que el cliente se sienta como en su casa, con la mayor comodidad, tranquilidad y armonía posibles.

Gracias a Dios los comentarios de los clientes expresan mucha satisfacción, nos dan las fuerzas para seguir adelante. Uno de los comentarios que más nos impresionó lo formuló el gerente de una línea aérea, quien nos dijo: “este es un hotel cómodo y bonito, es un Eurobuilding pequeño”.

3.- ¿Qué le falta al Tucupita Suites?

L.G.: Falta añadirle algunos detalles, como ascensor, piscina, unas 20 habitaciones y así expandirlo un poquito y tener un hotel completo.

4.- ¿Cómo definiría el hotel, en que categoría lo ubicaría en el ámbito empresarial?

L.G.: Es definitivamente una empresa familiar, mi familia y yo, mi esposa, hijos y nietos, somos parte del hotel, es nuestra segunda casa, nuestra casa grande.

 

 

 

 

 

 

 

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