Suspensión del transporte incrementa el precio de la comida

El transporte público fue suspendido el pasado jueves 11 de marzo como medida preventiva ante los primeros contagios de la variante brasileña en Venezuela. Esta iniciativa ha empeorado las condiciones de vida de las personas «de a pies».

El centro de Tucupita, la zona más comercial de la localidad,  progresivamente queda vacía de personas, obligadas a quedarse en casa por la falta de transporte. Esta traba está vulnerando más sus bolsillos, ya que han tenido que gastar más en rubros alimentarios que poseen costes más elevados en sus comunidades.

Previo a la suspensión del transporte, todos acudían al centro para buscar precios bajos, ante la variedad de ofertas. Ahora deben pagar altos costes en bodegas o supermercados cercanos a sus casas.

Una harina de maíz que pueden adquirirla en 1 millón 700 mil Bs, no obstante, en las bodegas de sus comunidades tiene un valor de 2 millones 200 mil Bs o más. Esto supone un duro golpe al bolsillo del deltano, que prefiere caminar con tal de estirar el dinero, no obstante, no todos lo hacen, ya que supone un desgaste físico elevado, a diario.

El centro de Tucupita se queda vacío con el pasar de los días. No hay transporte y se desconoce hasta cuándo. Lizeta Hernández, gobernadora del estado Delta Amacuro, ha dicho «hasta que sea necesario».

Previo a la suspensión del transporte, este ya estaba prestando servicio  medias, debido a la falta de diésel y la reducida cantidad de gasolina. Algunos autobuses apenas completaban un ruta al día.

Esta vez las consecuencias han sido económicas y alimentarias. La gente gasta más en comida porque en ellas los costes se elevan hasta el doble de su precio en el centro de Tucupita.

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