En Tucupita hay más de una razón para que nos aneguemos, tuberías de poco diámetro, amplios espacios que se convierten en poncheras de agua a causa de los desniveles con las construcciones vecinas, y una de mucho peso, las alcantarillas llenas de basura taponando las bombas de succión y devolviendo el agua a las calles.

Parece adrede, luego se culpan unos con otros y continua la rochelita gubernamental, sin reparar en que quien sufre es la población.

Lo que debería ser un asunto prioritario continua en el ultimo de fila.

Por más que los trabajadores del aseo urbano limpien la ciudad a primera hora de la mañana todos los días, las alcantarillas siguen llenándose de basura.

José Cedeño, hermano del Alcalde de Tucupita, dijo que la ciudad más aseada no es la que mas limpian sino la que menos ensucian, también tiene razón.

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