Las Faes muestran un arma que supuestamente tenía en su poder uno de sus abatidos en Tucupita, en julio de 2019.

Si bien, no todos los deltanos que migraron a Trinidad y Tobago forman o formaron parte de grupos de civiles armados, un abordaje comunitario permitió un acercamiento en el que se conoció que los ataques disminuyeron cuando hombres y mujeres que presentaron un prontuario delictivo, migraron a la vecina isla.

Tucupita ahora se muestra solitaria por la misma cantidad de personas que han migrado a otras naciones, pero sobre todo a Trinidad y Tobago. En comparación con años anteriores, se muestra más apacible desde el punto de vista de homicidios, tal como lo afirma Douglas Rico, comisario general del Cicpc, aunque los asaltos persisten, además de los ataques a los comercios. No obstante, los deltanos consultados en las comunidades dijeron temer por el retorno de integrantes de grupos de civiles armados, quienes retomarían el poder de las barriadas, por medio de amenazas de muerte.

Varios vecinos reportaron incidencias delictivas durante diciembre del año 2019, cuando- según los afectados- los integrantes de bandas ilegales que terminaron huyendo a Trinidad y Tobago, habían regresado al Delta por las fiestas decembrinas.

El temor sigue latente, tomando en cuenta que, las autoridades trinitarias han recrudecido las redadas en las diferentes localidades ante el masivo arribo ilegal de venezolanos a la isla, lo que ha desatado una saturación de migrantes. Este fenómeno ha causado que, parte de los integrantes de organizaciones delictivas decidan resguardarse nuevamente en Delta Amacuro, Venezuela.

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