Un buen amigo nos hizo una observación muy válida, los trabajadores hemos vuelto por obra y gracia de las circunstancias, a los mismos niveles salariales de 2018.

En aquel entonces, en vísperas del paso de bolívares fuertes a soberanos, el ingreso promedio del venezolano rondaba el dólar y medio, un calco de la situación que se repite actualmente.

Fue entonces cuando con mucha pompa el gobierno puso en práctica la reconversión monetaria y comenzó a aplicar un ambicioso plan de reactivación económica que al día de hoy perdió su efecto.

Antes de llegar a fin de año ya había dado muestras de su inefectividad, preparando el escenario para un nuevo conjunto de medidas que han sido anunciadas para el lunes 14 de enero por el presidente Nicolás Maduro.

Las mismas contarán, como es natural, con un incremento del salario, y tendrán de una vez por todas que apuntar a controlar la hiperinflación.

Da la impresión de que se le ha permitido llegar tan lejos, que es casi imposible detenerla, y que cualquier acción que se tome en aras de ponerle freno habrá de acarrear dolorosas consecuencias para el pueblo.

La semana que viene será crucial para la masa laboral y los pensionados del país, al encontrarse inmersos en una situación en la que se hace imposible sobrellevar los gastos del día a día, tornándose imperativo un golpe de timón a la maltrecha economía que tanto malestar y penurias nos ocasiona.

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