Foto: HRW.

Algunos deltanos, sobre  todo los indígenas warao, se debaten entre retomar los campos para trabajar y producir sus propios alimentos, o irse a Brasil para que simplemente les lleven comida hasta sus refugios, y aunque existe una indeterminada cantidad de personas que optan por la segunda opción, también hay originarios que rompen con esa cuestionada imagen y prefieren quedarse en Venezuela. Tal es el caso de los indígenas que laboran en instituciones no oficiales, medios de comunicación, colegios privados, ONG  que reivindica los derechos ancestrales, o trabajan en comercios del sector no público, cuyas labores logran palparse en su día a día.

Una persona consultada en el cetro de Tucupita, a propósito del tema en cuestión,  dijo que prefiere quedarse en el país y comenzar a trabajar la agricultura y producir los alimentos del campo, sin tener que pedir comida a otro país.

“Las personas que en este momento se están yendo de Venezuela, son gente que no les gusta trabajar, quieren que le den todo sin hacer nada”, esta afirmación sin duda recae sobre todo contra los aborígenes que se marchan con un futuro incierto a Brasil,  quienes en su mayoría abandonaron sus estudios, donde son atendidos con comida y medicinas, pero sin trabajo, por organismos no oficiales.

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