Trump vs Biden: ¿quién ganará el 3 de noviembre?

Luis Eduardo Martínez Hidalgo 

Tras concluir la Convención Demócrata y en vísperas de la Republicana que se celebrará este lunes 24, Trump y Biden entran en la recta final de la disputa por la Presidencia de los Estados Unidos.

¿Quién ganará?

Según distintas encuestas, consolidadas en RealClearPolitics, hoy Biden marcha adelante pero eso no es suficiente para asegurar su victoria, en principio porque las elecciones no son hoy sino el 3 de noviembre, vale decir poco más de dos meses después que son una eternidad en campaña y en los cuales puede pasar cualquier cosa. Luego porque las elecciones no son de primer grado sino de segundo y si bien el voto popular importa son los de los “compromisarios” del Colegio Electoral los que sin ver quien obtuvo la mayoría en el territorio de la Unión apoyarán a aquel que representen y así lo hicieron por Adams, Hayes, Harrison, Bush y Trump quienes perdiendo el sufragio universal pasaron a ocupar la Casa Blanca.

Para complicar el escenario, analistas coinciden que es en los denominados estados bisagras donde se decidirá la elección. Hablamos de diez estados –los swing states- que han ido por años a uno u otro lado, definiendo entonces la contienda. Aún más específico, de los bisagras, dos estados sobresalen a la hora de hacer pronósticos: Ohio donde es común afirmar que nadie llega a la Casa Blanca sin ganar allí y en Florida que ha votado sucesivamente por Clinton, Bush, Obama y Trump inclinando en cada ocasión la balanza.

Si las elecciones fuesen hoy e insisto no son hoy, Biden ganaría en Ohio y Florida con lo cual alcanzaría la mayoría en el Colegio Electoral y se convertiría en el 46to Presidente de los Estados Unidos.

Ahora bien: ¿Qué decidirá esta contienda?

El coronavirus, la economía, los conflictos raciales, la inmigración y los trapos sucios que al final siempre salen.

Con el coronavirus el desempeño de Trump ha sido malo y así coincide la gran mayoría de los estadounidenses. La economía que hasta febrero fue el fuerte del Presidente ha caído estrepitosamente –por efecto de la pandemia para ser justos- y apenas ahora parece tocar fondo e iniciar una levísima recuperación, pero igual son millones los que han perdido sus trabajos y ven amenazado su estándar de vida. Los conflictos raciales han rebrotado en mucho por la velada instigación del Presidente, lo que pudiera ser aprovechado por Biden de la mano de la Senadora Harris –negra, de madre india tamil y padre jamaiquino-. El tema de los inmigrantes, o de la rigurosidad con ellos, ha sido leitmotiv de Trump desde su anterior campaña y –otra vez con los bisagras referentes- pudiera ayudarlo en Ohio, que ha sido calificado como el peor estado para los inmigrantes por la animadversión hacia ellos que caracteriza a sus habitantes, pero menos en Florida, especialmente en el sur, hogar de centenares de miles venidos buena parte de Latinoamérica.

Trapos sucios: es poco probable que de Trump encuentren algo distinto debajo de la cama –a menos que lo devele Melanie o salte una sorpresa de sus declaraciones de impuestos a punto de convertirse en públicas- por lo que es Biden quien debería estar preparado para lo que será esperablemente la campaña más asquerosa en la historia de los Estados Unidos.

Ahora, si le hacemos caso a Allan Lichtman, profesor de la American University que ha predicho correctamente cada ganador presidencial desde 1984, el presidente será Biden.

Lichtman usa un sistema de 13 factores, que él llama “claves”, que determinan la victoria y esta vez “Las claves predicen que Trump perderá la Casa Blanca”, señaló hace poco en el New York Times.

Las apuestas están sobre la mesa advirtiendo que en estas también Biden lleva una ventaja que bordea el 7 a 3 y como ejemplo se tiene a Betfair con 65,4 % para él.

Una nota local: a los panas que por aquí han puesto todos los huevos en una misma canasta, yo les aconsejo visto cómo marchan las cosas por el imperio –¿recuerdan cuando todos éramos antiimperialistas?- que hagan como sus corredores de bolsa –no arruguen la cara que más de uno los tiene- y diversifiquen el riesgo y si todavía dudan entre tweet y tweet tómense un rato para que lean a Harry Markowitz o quizás a Black-Litterman y conociendo sus modelos ajústenlos a la manera que hacen política en Venezuela.

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