El mal nuestro de cada día, las colas, continua agudizándose.

Desde las 6 pm de ayer jueves, se pudo observar numerosas personas en las adyacencias de varios expendios de alimentos de la localidad.

La gente, desesperada, se torna agresiva increpando a los dueños y encargados de los establecimientos, sin mayor respeto a las autoridades policiales y militares que intentan imponer el orden público.

En las colas puede verse de todo, bebes durmiendo en brazos de sus madres, personas ovilladas sobre el suelo, gente montando guardia y denominados  bachaqueros en las cercanías.

Esto sucede en medio de abastos con las quincallerías vacías, las caras largas de sus propietarios y la desesperanza del pueblo.

 

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