Imagen de referencia de soledad en Tucupita / archivo de Tanetanae.com.

Las pocas personas que quedan en Tucupita- porque que la mayoría huyó a Trinidad y Tobago- se encierran en casa a las cuatro de la tarde. Sobre las cinco pm, las calles de la localidad ya están desérticas.

A las cuatro de la tarde todos van «recogiéndose», como dicen en Venezuela para referirse a que se refugian en casa.

El tronar de las santamarías suenan por doquier a las cuatro de la tarde. El centro de Tucupita queda en silencio y vacío a las cinco de la tarde. El festín de liceístas en la plaza Bolívar- afortunadamente- ha quedado en el pasado, puede corroborarse. «La fortuna» se debe a que varios estudiantes convertían este espacio en un campo de batalla.

Algunas personas consultadas al respecto, afirmaron que, lo hacen así porque la mayoría de los locales comerciales cierran sus puertas temprano en la tarde. Los comerciantes bajan sus santamarías por seguridad, entonces los usuarios también se ven obligados a retornar pronto a casa, por la misma razón.

Pero además, llegada la tarde noche, las contadas unidades autobuseras del transporte público merman su actividad, y también retornan.

El centro de Tucupita resulta «muerto» (una manera de decir desolado, en Venezuela) pasada las cinco de la tarde. La crisis y la inseguridad lo obligan así. Se trata de un pueblo fantasma.

Loading...
Compartir