Foto: archivo.

Una estudiante del cuarto año del liceo Néstor Luis Pérez de Tucupita dijo que buena parte de sus compañeros de estudios le han asegurado que van a clases solamente para comer. La liceísta que no quiso identificarse afirmó que hay cursantes en pobreza extrema que tienen acceso a la alimentación gracias al servicio de comedor que ofrece la institución.

“Hay gente muy pobre que van a comer al liceo, ellos me han dicho que en su casa no tienen comida y que sus padres los mandan a clases para que no pasen hambre”, dijo la alumna.

En el mencionado liceo no se come bien ni mal, a juzgar por la escasez y precios de los alimentos en Tucupita, la capital del estado Delta Amacuro, “un plato gratis de comida es una bendición”, dice la joven.

De acuerdo con la muchacha, en el Néstor Luis Pérez ofrecen almuerzo todos los días y solo a veces también se desayuna. La abordada reveló que la mayoría de sus amigos van a clases sin comer, esperan el almuerzo y es así como resuelven el día.

Para el nuevo año escolar el ingreso de alumnos fue sorprendente. La alumna presume que las inscripciones masivas tuvieron que ver con la oportunidad de poder comer en el liceo.

Un profesor del liceo Dionisio López Orihuela manifestó más recientemente que sus alumnos muestran desesperación por comer al pedirle que sean despachados más temprano para así poder tener un cupo en el comedor.

El Programa Alimentario Escolar ha supuesto una alternativa  para cientos de familias a quienes no les alcanza el sueldo mínimo que percibe a través de los entes oficiales como las alcaldías y la gobernación. Recordamos que el estado Delta Amacuro es una de las entidades más pobres de Venezuela, donde el 80% de sus residentes dependen económicamente de organismos gubernamentales.

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