Un niño abandonado toca los sentimientos más profundos al compartir globos que previamente le habían regalado

Un niño que caminaba por la calle Petión de Tucupita a las 8 de la mañana de este martes, ha conmovido a varias personas. Aún en medio de su abandono, de sus carencias, compartió parte de los globos que minutos antes le habían regalado. Esta acción ha hecho llorar a las personas con las que se vinculó.

El niño pasaba por el frente de una heladería cuando vio varios globos de festejos en la puerta. Con la característica timidez e inocencia, le preguntó a los propietarios del local si le podían regalar un globo, no obstante, le otorgaron todas las bombas, como la llaman en Venezuela.

Él se sentó a desenredar los globos, los estaba separando. Su cara estaba fija sobre ellos, sus ojos brillaban de felicidad, ¿sería el primer regalo que le otorgan este año? Sonríe, sigue desamarrando todo con una prisa emocionada, como si para después podría ser tarde y puede quedarse sin  su obsequio, uno que pensó no tendría.

“Toma estos globos, ven señora agarra esta parte”, le dijo el niño a una mujer que pasaba por el lugar”. Su alegría quería compartirla con alguien más, buscaba ayuda para asimilar su felicidad. Lo poco para otros, pero lo mucho para él, quiso regalarlo también.

Yo lo miré, me conmocionó. Las ganas de llorar me invadieron rápidamente. Yo estaba petrificado por lo que veía, no podía creer que aquel niño compartía lo poco que tenía. Tragué profundo para controlar mi sentimiento de ese momento. Entonces se me acercó.

  • ¿Quieres un globo?, fue cuando mis lágrimas brotaron sin poder controlar nada.

Me acerqué a él y le pregunté por su mamá, su papá y dónde vive.

  • Mi papá está muerto, mi mamá está enferma en la casa, yo vivo en San Rafael.

Y siguió caminando mientras  compartía los globos que le habían regalado minutos antes.

Yo no tomé la bomba porque preferí que lo compartiera con sus amiguitos de calle. De pronto así colabore a regalarle una pizca de alegría a cada uno de ellos, aunque sea por un momento, no importa, pero merecen ser felices siempre.

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