I

Abdalis Fuentes está en la época de la vida en que deseamos trascender.

Lejos del tiempo aquel en que fuimos pasión y sentimiento, hoguera y volcán en erupción, energía en movimiento, nos vamos tornando reflexivos y espirituales, y entonces nos da por meditar.

Por pensar en el planeta que hemos de heredar a nuestros hijos; en la huella fecunda que habrá de quedar donde hollemos el suelo sagrado con la planta de los pies; en la particular estrella de la fama que será depositada en algún boulevard de Tucupita, en recuerdo del legado a nuestro pueblo.

Y en ese cavilar e hilvanar ideas, una tras otra, se nos van apareciendo imágenes de una metrópolis que no es Tucupita, pero que podría serla.

Una urbe a años de luz de distancia, y por eso mismo, tanto o más apetecible que si la tuviéramos cerca.

Para Abdalis no hay imposibles, como buen cristiano, sabe que con el morral de Jesús al hombro, no hay sueño que no se satisfaga, ni preocupación que no desaparezca. Ni una Tucupita de ensueño, que no podamos tener.

II

1.- ¿Cuál es tu idea?

A.F.: La idea es alargar la cabecera de la plaza 7 de Octubre, extender la isla hasta más o menos la entrada del Colegio de Ingenieros, con plantas ornamentales y otros arreglos a lo largo del recorrido, decorando la propia plaza con un empedrado que recubra los rectángulos empinados que semejan edificios y el suelo.

Igualmente, haría eso con los dos puentes, haría de esos puentes una moderna estructura arquitectónica, en vez de esos tramos de concreto feos, poco estéticos; le cambiaría totalmente la faz, de manera que cuando los visitantes entren a lo que es propiamente Tucupita, se impresionen.

Las personas que visitan la capital del estado, deben encontrarla atractiva y señorial, debe llamar la atención. Debemos atraer el turista y garantizarle belleza y comodidad, y que mejor forma que decorar los puentes siameses de la entrada de manera que funcionen como un fuerte incentivo turístico, que nos beneficie a todos.

2.- ¿Como podrían decorarse los puentes?

A.F.: Tendríamos que solicitar la ayuda de unos arquitectos, buscando la idea que mejor represente a los caños, a los pueblos originarios, que tenga una gran relación con el pueblo Warao.

Podríamos realizar un concurso, ubicar un talento deltano desconocido que genere ideas; con el talento que tenemos podríamos idear una entrada mucho más bonita, a la gente le encantaría.

 

 

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