I

Arquímedes Landaeta es un hacedor de sueños.

De los suyos y de los nuestros, nada que se le haya ocurrido quedó en el tintero. Nada que nos hayamos imaginado, le ha sido ajeno.

Soñó con ser locutor y es uno de los mejores; quiso tener una bonita familia y celebró una extraordinaria unión conyugal, que le prodigó una hermosa prole; se empeñó en edificar un emulo del célebre hotel California y lo logró, viendo como el hampa común desmantelaba su creación; se enfocó en construir un mini parque de diversiones, con piscina incluida, y de nuevo los antisociales arrasaron con cuanto alcanzó a hacer; inauguró una heladería fuera de lo común y la crisis conjugada con la delincuencia desbordada, echaron por tierra la empresa; aun así, cuando otros estarían al borde de la locura, el “fantasmita” de la radiodifusión sigue adelante.

Huelga decir, que cuando de sueños se trata, para el más entusiasta de los locutores, no hay imposibles.

Por último, cuando parecía que no podía más, comprendió lo que sucedía. Aunque ampulosos, eran sueños nimios y mezquinos, elevaban su ego, aumentaban su estima, multiplicaban sus ambiciones, y hasta ahí.

Entendió que cada uno de sus anhelos, por más dedicación, empuje y constancia que le pusiera, no pasaba de allí.

Comprendió que el problema no reside en él, ni en los suyos, ni en las personas que lo rodean, el problema es el modelo de país.

Desde entonces sueña de nuevo, con renovadas ansias y rediviva ilusión, solo que ya no lo hace en pequeño, ahora sueña en grande, sueña con una renovada dirigencia política, con una nación libre de soñar, y con un país diferente.

Arquímedes sueña…

II

De verdad, que son tantas las ideas, pero, una sola para arrancar sería, proyectos puntuales como desarrollar todas esas tierras vírgenes que tiene el Delta y otras tantas abandonadas a su suerte, con grandes industrias que motiven a los productores del campo, a los que van a producir la comida, los alimentos.

1.- Comencemos por algo, ¿como harías para traer, ‘para arrimar’, esas grandes industrias, cuál sería el mecanismo?

A.L.: Tendría que ser una especie de embajador, que fuera donde están, las ubicaría, por lo menos una procesadora de maíz; imagínate, en estas tierras, con la enorme capacidad que tienen para producir maíz, eso generaría un precio bajo al consumidor, donde, aparte del incentivo, al que lo procesa y comercializa, la misma empresa le compraría al pequeño productor toda la cosecha, en un proceso multiplicador que generaría mucha riqueza a todo nivel.

2.- Esa procesadora o ese inversionista, ¿lo buscarías aquí o fuera de Venezuela?

A.L.: Aquí existe, pero, si tocara salir del país, también rompería fronteras, porque hay que buscar el desarrollo para este estado donde sea, porque el que ha llegado parece que no ha querido a este pueblo; tenemos, por lo menos, alguna posibilidad, la suerte de que llegue alguien pronto que quiera a este pueblo, si no, no lo vamos a lograr.

3.- ¿Visitarías Trinidad, Guyana, los países vecinos?

A.L.: Claro, sobre todo los países vecinos, exactamente y sé que se lograría, imagínate la cantidad de auyamas que producimos, la gente de Agua Negra, que apenas lanza la semilla produce; pensemos en conseguir una empresa que procese la auyama, una empresa que otorgue facilidades a los pequeños y medianos productores, que se instale entre nosotros, y nos brinde la oportunidad de engranarnos a un proceso productivo a gran escala, ¡no es un sueño, es posible!

4.- En una ocasión te escuche hablar de un parque ferial para Tucupita.

A.L.: Es cierto, es una idea que abrigo hace mucho. En un principio quise hacer algo así, pero, no tenía recursos, hice el intento porque este pueblo hay que desarrollarlo, el desarrollo tiene que venir de cualquier parte, esa idea favorecería el turismo y garantizaría diversión sana a la población, un parque ferial temático al estilo “Musipan”, sería el complemento perfecto a nuestra geografía.

5.- ¿Si fueras alcalde lo construirías?

A.L.: Claro que sí, a la gente le gustaría, a quien no le gusta el Sound Car, el pique fanguero, el pique en asfalto, los eventos extremos, a quien no le gusta una carrera de caballos, un coleo, tantas cosas.

Sería un parque donde se podría ubicar una pista de rodeo, un salón de bailes, de grandes eventos, donde se podrían traer artistas reconocidos, donde le daríamos al Delta, por lo menos, la facilidad de ver grandes artistas porque nosotros también nos lo merecemos, hay gente que se tiene que conformar con ver la televisión.

Los eventos, serian en fechas puntuales, a lo largo del año, mientras que sus puertas se abrirían a diario con atractivos para las niños y niños; es importante darle a nuestra Delta, recreación, motivación, ¿por qué?, porque el desarrollo va a llegar, necesitamos gente que tenga valor, gente que quiera al Delta, que quiera trabajar por este pueblo, y que mejor forma que una conciencia progresista, que haya trazado un plan, de pasos en firme y sepa como encaminar nuestro crecimiento económico, no paracaidistas como los que han llegado haciéndonos un enorme daño.

 

 

 

 

 

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