Una reliquia: el último ticket del Cine Orinoco de Tucupita

Un buen amigo, Luis “Toty” Medina, tuvo la gentileza de enviar un detalle testimonial de épocas pretéritas, uno de los últimos tickets impresos por la pequeña maquina tipográfica que reposaba en la taquilla del extinto Cine Orinoco de Tucupita.

Con valor de 3 bolívares de los verdaderamente fuertes, permitía franquear la entrada del único cine activo para aquel entonces, ya que su hermano gemelo, el Cine Columbia, había dejado de existir tiempo atrás.

Propiedad ambos de los hermanos Trabuco, inmigrantes italianos que fijaron posteriormente su residencia en el estado Guárico, donde se convirtieron en prósperos empresarios del agro, representaron lo mejor de una época en la que ni siquiera había televisión, siendo predecesores también de la radio.

Su desaparición fue decretada por el surgimiento del formato de vídeos caseros BETA de la Sony, y luego VHS de la Panasonic, que acabaron con los cines deltanos y quitaron la inocencia al pueblo.

Fueron templos en los que por la década del 50 todavía se toleraba que los religiosos de aquel entonces censuraran las películas, también los lugares que nos introdujeron a las rancheras, a los super héroes mexicanos de carne y hueso, y a las películas de Kung-Fu.

Hace más de tres décadas que desaparecieron formalmente, de ellos quedaron las fachadas como patrimonio cultural del estado, algunos locales comerciales en su interior, y vestigios como el ticket que “Toty” nos envió.

 

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