Un peligro real e inminente corre la feligresía católica que cada domingo acude a la emblemática Catedral “Divina Pastora” de Tucupita.

Después de 33 años arropando a los seguidores católicos, está cayéndose a pedazos y coloca en el más alto nivel de riesgo a los  que asisten al lugar.

El peligro real de perder la vida al recibir un golpe fatal caído de algunas de las partes elevada, es tan cierta, que el mismo Monseñor, Ernesto “Kiko” Romero, ha manifestado su preocupación: “a mí también me da mucho temor, en alguna oportunidad yo mismo he llamado a los feligreses a retirarse de algunos lugares porque corren el riesgo que caigan las nervaturas, los yesos que muchos han caído y con esta humedad, bueno imagínate lo que puede pasar”

Hasta el momento el gobierno regional habría prometido realizar trabajos completos de reparación, lo que implica grandes desembolsos que no ha estado dispuesto a hacerlo, y amerita de una inversión extraordinaria considerando que la catedral es un patrimonio del estado, pero que no se le ha dado la importancia que realmente tiene una obra de tanto valor histórico y arquitectónico.

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