Luis José Moreno.

La crisis, y la enfermedad que aqueja de su hijo recluido en el materno infantil “Ismael Oswaldo Brito” de Tucupita desde mediados de marzo de 2018, obligó a Luis José Moreno, habitante de La Tortuga, zona fluvial del municipio Tucupita, a vender 14 láminas de zinc.

La venta fue realizada para cubrir gastos médicos, alimentación y la estadía de su familia en Tucupita, “es lo que tenía para vender, porque pasábamos hambre, y no tengo trabajo”, narró Brito, evidenciando su necesidad.

La solución momentánea terminó en un problema más complicado aun, porque el comprador de las láminas, envió a sus trabajadores a retirar los 14 zinc que estaban instalados en el techo de la vivienda de Moreno, pero estos no solo retiraron las laminas, sino también todas la partes de la casa, y cargaron con la madera que servía como horcones, piso, pared, y base.

En pocas palabras, los empleados del ganadero comprador, desarmaron la casa, y todo ocurrió en ausencia de Moreno que todavía está lidiando con la enfermedad de su hijo.

Al acudir al comprador del cual se desconoce su apellido, Juan (El Viejito), este se ha deslindado de toda responsabilidad porque solo mandó a retirar las láminas, y este le habría aclarado a Moreno que, si va a reclamar un monto extra por lo sucedido con la casa, lo arregle con sus trabajadores.

Los llaneros – término con que se refieren a los empleados del ganadero -,  no han respondido ante las exigencias de Moreno y señala a Eulio González como uno de los que participó en el saqueo.

Moreno no pierde la esperanza de poder negociar y llegar a un arreglo justo, por lo pronto espera que le paguen toda la madera que cargaron.

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