Imagen de la Divina Pastora en catedral de Tucupita.

Vicariato apostólico de Tucupita.

¡Divina Pastora, Madre de la Iglesia condúcenos a la santidad! es el lema central escogido por la Comisión Central Arquidiocesana para la ruta de la imagen de la Divina Pastora correspondiente al Año Litúrgico 2018-2019 que se va a celebrar el próximo 14 de enero desde la Parroquia Santa Rosa hasta la Catedral de Barquisimeto, Estado Lara. Cada 14 de enero se celebra en la Ciudad de Barquisimeto una multitudinaria peregrinación mariana, que es considerada la tercera más grande a nivel mundial, solo es superada por la que se hace con la Virgen de Guadalupe (México) y la Virgen de Fátima (Portugal). Sin embargo, tiene un toque auténtico y es que la imagen de la Virgen sí sale de su templo y recorre buena parte de la ciudad. Por lo tanto, se puede decir que es la procesión mariana más grande del mundo en lo que respecta a nivel de asistencia.

Nosotros los Deltanos nos sentimos halagado, ya que nuestra Catedral está dedicada a la Virgen María Madre del Buen Pastor bajo la Advocación de Divina Pastora, que ha sido una de las advocaciones más conocidas a lo largo y ancho de nuestra Patria Venezuela y del mundo entero. En esta Catedral Divina Pastora funciona la sede el Vicariato Apostólico de Tucupita, el cual fe creado el 30 de Julio del año 1.954. además, esta monumental Catedral de la Divina Pastora fue para el la región la primera Iglesia con forma de catedral, cuyo espacio interior es de 1.352 m2, de un estilo Neoclásico. Esta catedral su diseño preliminar fue por el Vicario Apostólico de Tucupita Mons. Argimiro García, primera Piedra fue el 08/12/1957 y su Inauguración fue el 26/09/1982.

¿La Bienaventurada Virgen María, es Santa? ¿Por qué?

Pensar en la Bienaventurada Virgen María inmediatamente nos hace pensar en que Ella, la Madre de Dios, vivió santamente en su vida terrenal y ahora gloriosamente asunta a los cielos sigue viviendo la santidad que Dios que es santo nos trasmite a cada creyente bautizado cristiano. La Iglesia Católica nos dice que María es Santa porque su: “resplandeciente santidad del todo singular” de la que ella fue “enriquecida desde el primer instante de su concepción” (LG 56), le viene toda entera de Cristo: ella es “redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo” (LG 53).

Su santidad y maternidad espiritual se extienden a todos los miembros de la Iglesia, el Cuerpo Místico de Cristo, en especial con la advocación de Divina Pastora que acoge y expresa el significado profundo religioso, pastoral, cultural y social de nuestra querido Vicariato Apostólico de Tucupita.

 

 

¿Pero qué significa ser santo?

En nuestras celebraciones litúrgicas el texto del Misal Romano exalta al Dios tres veces Santo; también se proclama a Cristo, “solus sanctus” e igualmente se celebra la memoria de los santos a lo largo del Año Litúrgico. Nosotros hablamos también de los santos Evangelios, de la semana santa; y estamos además llamados a ser santos. La voz semítica qódes, cosa santa, santidad, derivada de una raíz que significa “cortar, separar”, de lo que es profano, de lo que no es el Dios único que se ha revelado como el Santo.

¿Por qué Dios es Santo?

Dios e Santo y se muestra tal cual Él es: Santo. En el Antiguo Testamento podemos ver que el hombre no puede acceder a Dios por su propia cuenta. La santidad de Dios es inaccesible al hombre. El nombre de Dios es inenarrable, la presencia de Dios es invisiblemente visible es sus manifestaciones. Para que éste la reconozca es preciso que Dios “se santifique”, es decir, “se muestre santo”, mostrando su gloria. Creación, teofanías, pruebas, castigos y calamidades (Núm 10,1-13; Ez38. 2lss), pero también protección milagrosa y liberaciones inesperadas revelan en qué sentido es Dios santo (Ez 28,25s). (Xavier León Dufour, Vocabulario de Teología Bíblica, voz: Santo). Por esto Dios quiere ser santificado, a su vez santifica y comunica la santidad al pueblo de Israel que debe santificarse. Es con Jesús el Santo que Dios se manifiesta plenamente por lo cual Cristo santifica a sus discípulos y a todos los cristianos.

El Hijo con el Padre nos envía el Espíritu Santo para ser santos.

La palabra santo no era normalmente empleada de forma absoluta en el AT; estaba reservada a los elegidos de los tiempos escatológicos. En el NT designa en general a los cristianos. Primero fue atribuida a los miembros de la comunidad primitiva de Jerusalén y en especial al pequeño grupo de Pentecostés (Hech 9,13; 1Cor 16,1; Ef 3,5), posteriormente fue extendida a los hermanos de Judea (Hech 9,31-41) y luego a todos los fieles (Rom 16,2; 2Cor 1,1; 13,12).

¿Cómo ser santo?

En efecto, por el Espíritu Santo el cristiano participa de la misma santidad divina. Formando los cristianos la verdadera “nación santa” y el “sacerdocio regio”, constituyendo el “templo santo” (1Pe 2,9; Ef 2,21), deben tributar a Dios el culto verdadero, ofreciéndose con Cristo en “sacrificio santo” (Rom 12, 1; 15,16; Flp 2,17). (Xavier León Dufour, Vocabulario de Teología Bíblica, voz: Santo). Esto significa escoger un camino de vida santa rompiendo con el pecado (1Tes 4,3), y participando de sus sufrimientos y de su muerte para llegar a la resurrección (F1p 3,10-14). Así se ira formando, construyendo la ciudad de Dios, es decir el Reino de Dios en el mundo, ciudad santa a la espera del Santo» (Ap 21,2), en la que florecerá el árbol de vida y de la que será excluido todo lo que es impuro y profano (Ap 21-22; cf. Zac 14,20s); y el Señor Jesús será glorificado en sus santos (2Tes1,10. 2,14).

¿Quiénes son los santos?

Es santa toda persona que lleva una vida de unión con Dios con la gracia de Jesucristo y que recibe el premio de la vida eterna. Por esto podemos llamar la Iglesia con el nombre de la comunión de los santos, es decir de las personas santas (Catecismo de la Igl. Cat., nn. 823, 946; cfr. 828).

¡Divina Pastora, Madre de la Iglesia condúcenos a la santidad!

Esta presentación teológico-pastoral y catequética quiere poner en evidencia el sentido de ilación continua propiamente mariológica y eclesiológica que contiene escondida y entre líneas, es decir el sentido continuo que ocupa la presencia pneumatológica de la Virgen María en el texto del documento del Papa Francisco, más que las referencias propias sobre Ella. El mismo Francisco en otra circunstancia recientemente ha dicho: “María vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús: es la santa entre los santos, la que nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña”. (Este fue el tweet publicado el viernes por el Papa Francisco en su cuenta de Twitter @Pontifex. 18/5/2018). La lectura mariológica y eclesiológica quiere responder a uno de los propósitos propios del tiempo post concilio que estamos viviendo: la renovación pastoral de la Iglesia, recuperando su esplendor inicial desde la experiencia de las comunidades apostólicas evangélicas que gozaron de la presencia terrenal de Nuestra Señora y empezaron a beneficiarse de su presencia celestial. Esta es la continuidad que el Espíritu que es Santo ha promovido iniciando en María y después como María y con María su acción transformadora en la construcción del Reino de Dios por la obra redentora de Nuestro Señor Jesucristo. Aunque no fuera la intención explicita del sumo pontífice, es bastante fácil descifrar esta fibra mariológica mariana transversal propia de Francisco a lo largo de la Exhortación Apostólica: “Gaudete et Exsultate”, debido al tema profundamente espiritual, pastoral y eclesial que contiene y a las características personales del autor que como sucesor de Pedro nos guía por tierras escabrosas y llanas en el desierto hacia la tierra prometida junto a nuestra Mamita del cielo.

 

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