Ilustración de Joine Ramos / Tanetanae.com.

La víctima fue un joven de 25 años de edad, a quien le robaron un aire acondicionado y otros objetos, en una barbería que tiene cerca del bulevar que está en la plaza Bolívar de Tucupita. El ataque ocurrió durante la madrugada del jueves 10 de septiembre del 2020.

Eduardo, un joven de 25 años de edad, decide cerrar su barbería a la 1:00 de la tarde del miércoles 9 de septiembre. Al notar que no hay afluencia de usuarios en las calles, prefiere marcharse a su casa.

Baja la santamaría y toma sus herramientas de trabajo. Lentamente camina hacia la carretera nacional en busca de un autobús que lo lleve a su casa, en el sector Paloma de Tucupita.

Todo transcurre como un día normal, la mala noticia la recibe a primera hora de la mañana del jueves 10 de septiembre, cuando una de sus amistades lo llamó para decirle que robaron en su pequeño local.

“Me llamaron y yo vine rápido, pero ya no se puede hacer nada. Se llevaron un aire acondicionado de 5 mil BTU y una maleta con cadenitas y otras herramientas de un artesano al que le hago el favor de guardarlas”, dijo Eduardo, mientras se resignaba del robo.

Un grupo de personas o tal vez solo una persona, cortó una argolla de metal que sostenía el candado con la santamaría. Él, junto a su compañero, no se explican cómo los involucrados pudieron cortar el metal con tanta facilidad.

“Tuvieron que pasar un buen rato si fue con una segueta, aunque creo que fue con un esmeril. Hace rato un zapatero que yo conozco me dijo que pasó por aquí como a las 3 de la mañana y vio esto abierto, él pensó que había una fiesta o algo así”, relata la víctima.

Eduardo tiene tres hijos, vive junto a su esposa y  sus padres en el sector Paloma de Tucupita. Destaca cómo está conformado su núcleo familiar, porque asegura que es el único que tiene un trabajo.

Empezó a ser barbero hace 9 años aproximadamente y no hace más de dos años, pudo conseguir el pequeño local en el centro de Tucupita. Por ahora todo le ha ido bien.

“Gracias a Dios que me llevé mis máquinas y la secadora, solo me robaron el aire”.

Eduardo está sentado  y pensativo frente  a su local a las 10:00 de la mañana, piensa en conseguir un ventilador para seguir atendiendo a sus clientes. A pesar del robo, asegura que no debe afligirse.

Hace un año aproximadamente, ese mismo local fue atacado en horas de la noche, donde se robaron un ventilador y varias herramientas de barberías de otros trabajadores.

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