Uno de los hermanos Salcedo ofreció breves declaraciones a los medios que estuvieron presentes en el punto de encuentro en Tucupita, tras haber estado desparecidos por casi un mes en la selva, entre los estados Monagas y Delta Amacuro.

Previo a comerse una sopa de pollo y tomar un jugo de lechosa preparados por su mamá, Salcedo agradeció a Dios poder regresar con vida.

Dijo que nunca perdió la fe y la esperanza. Son tantas anécdotas que faltarán por contar, por lo pronto, ya están en casa, junto a sus seres queridos.

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