Ilustración de Joine Ramos / Tanetanae.com.

Alberto Cedeño tiene 28 años de edad. Reside en San Rafael, sector aeropuerto. Él trabaja en una finca en la vecina isla “Guarita”, perteneciente al estado Monagas.

El pasado 21 de junio salía de su trabajo. Estaba contento porque ese día le habían pagado la quincena en dinero en efectivo. Pero ya era de noche, tenía que cruzar el caño Manamo para luego arribar a su casa.  Fue la peor decisión.

Cruzó. Ya estando en tierra firme, se paró en la calle del paseo Manamo para tomar un taxi, no tuvo éxito, por lo que tuvo que caminar hasta la plaza Bolívar para intentar hallar uno, eso creyó.

Ya eran las 10:00 de la noche, Alberto se encontró con una plaza Bolívar en total oscuridad. “No se veía nada”.

  • Eso estaba oscuro y tenebroso. Sentí miedo pero tenía que caminar.

Alberto caminaba por el centro de la plaza, cuando varias personas arremetieron contra él, no pudo ver cuántos eran, la oscuridad no lo permitía. Lo único que pudo sentir fueron los golpes que le daban con palos. Le robaron el dinero que recién había cobrado y los zapatos.

Alberto no pudo reaccionar, eran varias personas contra él solo. Por un momento había perdido el conocimiento. Cuando despertó estaba solo. Tuvo que caminar, como pudo, hasta San Rafael, porque no tenía dinero, estaba muy golpeado, estaba ensangrentado,  pero finalmente pudo llegar a su casa.

Ir a la plaza fue la peor decisión que pudo haber tomado. Alberto Cedeño aún se arrepiente, pero agradece a Dios por estar con vida.

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