Ilustración de Tanetanae.com.

Un joven de San Rafael, una comunidad que está a orillas del caño Manamo más al norte del centro de Tucupita, vio truncar su momento de placer – y la de su novia- cuando personas desconocidas los atacaron. Era navidad; las víctimas querían tener una cita sexual en “un lugar loco para que no se les olvidara nunca”.

“Queríamos estar juntos en un lugar así: loco, para que no se nos olvidara nunca”, dijo el muchacho de 20 años de edad.

En las cercanías de una playa de nombre “Buche e` Pavo” se llevaba a cabo una fiesta. Al fondo se oía los bajos de una miniteca. El joven y su novia bajaron hacia el río, pero probablemente, ya los “estaban cazando” (estaban bajo acecho).

Apenas se besaban, cuando se escucharon rápidos pasos que pisaban vegetación seca, y en cuestión de segundos, cuatro hombres: uno de ellos con un arma de fuego en mano y los demás con cuchillo, los amenazaban.

Ella aprovechó esos segundos, durante el arribo de los atacantes, para “acomodarse la blusa”.

  • “La parejita y tal (palabras groseras), me van pasando todo y rápido. Alúmbrale el zapato para ver”, dijo quien aparentemente comandaba al grupo.

Mientras el joven y su novia entregaban sus celulares, cartera y algunas cadenas (nada lujosas, aclara una de sus víctimas), el joven robado dijo:

  • “Chamo, llévense todo, pero no le vayan hacer nada a ella. Si quieren llévense mi franela”: se la sacó y también la entregó. Ella lloraba.

Al rato se oyeron el pisar de hojarascas secas y quienes los atracaron se perdieron entre la oscuridad.

Fue una experiencia inolvidable, pero no como la soñada por los novios. Sigue siendo un momento loco que jamás podrán sacar de sus recuerdos.

Se abrazaron por unos segundos y regresaron a casa.

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