Ilustración de Joine Ramos / Tanetanae.com.

Javier Aguilar descansaba con su familia tras atravesar un día complicado en su establecimiento comercial, que está en la calle Mariño de Tucupita. Sus sueños fueron interrumpidos por una llamada a través de WhatsApp.

Las diligencias personales y la atención 100% a su negocio, agotaron al comerciante de 40 años de edad, quien al llegar a su casa, apenas pudo atender brevemente a su familia y se fue a dormir. Ocurrió aquel último jueves de septiembre del 2019.

Una llamada y varios mensajes a través de WhatsApp, interrumpió su descanso  a las 3:00 de la madrugada. Eran otros comerciantes alertándole que cinco personas estaban robando en su comercio, un local compartido entre una verdulería y una librería.

  • Javier, están robando tu negocio, ven rápido, ya llamamos a los policías.
  • Aló, dígame, ¿cómo? Ya vamos para allá.

Tan pronto colgó la llamada, él y su esposa se cambiaron y corrieron a su automóvil, un Toyota Corola color negro. Aceleraron desde su casa, en El Cafetal, hasta llegar a la calle Mariño, donde estaba el alboroto.

Los otros comerciantes que viven en ese sector estaban en la calle junto a cuatro funcionarios de la policía del estado Delta Amacuro. Los implicados ya habían cargado con los objetos de valor.

“Ellos no buscaban nada de comida, pisotearon los productos alimentarios y se llevaron los equipos electrónicos, como computadora, impresoras, pesos electrónicos y el sistema de vigilancia: las cámaras”, manifestó el comerciante deltano.

Los implicados aprovecharon la soledad de la madrugada para violentar los candados de seguridad, pero los vecinos se percataron de lo sucedido y llamaron a la policía estadal.

  • Tengo que recuperar lo robado, esa impresora ahorita vale hasta mil dólares. Le dijo el deltano afectado a los otros comerciantes que estaban consternados por lo sucedido.

“Yo investigué por mis propios medios, y vi a algunos bachaqueros vendiendo las gorras que yo tenía, las estaban vendiendo en el mercado; otros estaban por el paseo vendiendo las resmas de hojas”, aseguró el señor Aguilar.

El comerciante denunció que los implicados fueron algunos de los revendedores informales que deambulan la calle Mariño de Tucupita.

“Algunos ya se quienes fueron, pero no todos. No voy a generalizar”.

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