Voces de inseguridad | Ilustración de Tanetanae.com.

Eran las 12: 30 am del 27 de abril  del año 2019, cuando Ricardo Pérez volvía de una fiesta a su residencia ubicada en el sector San Juan II de Tucupita.

Ricardo todavía tenía la alegría intacta, aún recordaba lo bueno que había estado el compartir, pero pronto cambiaría todo al llegar a su casa.

Una vez en su comunidad, una zona que está al norte de Tucupita, en la transitada avenida Orinoco, pudo ver la puerta de su hogar entreabierta. Él estaba seguro de  haberle pasado un candado.

El candado pesaba unos tres kilos, para él resultó ser seguro y suficiente, pero a fin de cuentas, alguien ya había estado en su residencia.

De inmediato un escalofrío lo acompañó de pies a cabeza. Todavía no llegaba a su casa, pero ya podía verla. Avanzó rápido y se detuvo en la puerta para asomarse con cuidado: todo aparentaba estar normal.

Se adentró, y al detallar, la cava donde Ricardo guardaba toda su comida, estaba vacía.

Personas desconocidas lograron cargar, 30 kilos de Baba, 10 kilos de arroz y 10 kilos de harina de trigo, además de todas sus ropas.

Ricardo Pérez había arribado a Tucupita un día antes, desde su comunidad materna, en los caños del Delta.  Sus hermanas que  viven justo al lado de su hogar, nunca oyeron nada, probablemente por el viaje de varias horas por río.

Ahora han visto salir a Ricardo apenas con una única ropa. Él no sabe si logrará comprarse nuevas mudas, todo está caro.

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