Desde la década de los 50´s, la migración de los waraos a las grandes ciudades ha sido uno de los problemas sociales de mayor complejidad.

Salinización de las zonas de producción después del cierre del caño Manamo,  caída brutal de la producción, envenenamiento de pescados tras el cierre del río, mayores inundaciones de suelos agrícolas productivos y otros factores, parece haber definido el viaje sin retorno de muchos waraos.

En la actualidad, ya son otros los problemas, motivos tan diversos que pueden ser algunos justificados, pero la consecuencia directa se observa en la degradación cultural de un pueblo milenario que ha sido arropado por el llamado mundo occidental.

¿Por qué familias enteras prefieren vivir en las calles de Tucupita?

¿Por qué dejaron de vivir de la pesca, caza y recolección?

¿Por qué viven pidiendo dinero?; es acaso, ¿una mala costumbre adquirida?

¿Se acostumbraron al facilismo?

¿No quieren trabajar y vivir con el sudor de su frente?,

En medio de tanta miseria, ¿prefieren mendingar?

¿Qué responsabilidad tiene el gobierno?, ¿faltan políticas de inclusión, producción, y seguimientos de los programas de apoyos?

¿La política lo acostumbró a vivir así?, o ¿lo enseño a ser dependiente del gobierno?

¿Qué fututo tendrán los niños que acompañan a los adultos en las ciudades?

¿Qué piensan o qué tienen en sus mentes cuando lo ves en algún lugar sentado en el piso con un vaso en su mano pidiendo dinero?

¿Dónde pasa sus noches?

¿Hay mafias o interés detrás de su miseria?

Estas y otras preguntas rodean la actualidad de una parte de la población warao.

Nota del redactor:

Parte de la actualidad del pueblo warao, es la difícil situación y el altísimo costo de la vida, depender del gobierno o de un trabajo digno y honrado no garantiza la capacidad  de cubrir el costo de la cesta básica.

La harina de maíz, el arroz, el espagueti y otros productos ya están sobre los 800 bolívares.

Los productos waraos como el chinchorro, la cesta  y otras artesanías son comprados a precios impuestos por el comprador y luego quintuplicados su valor inicial.

El robo de productos agrícolas sigue creciendo en las comunidades waraos, mientras al alcohol y la droga, sigue creciendo en demanda; y el Sida ya hizo su aparición en muchas comunidades.

En todo este entorno, hay jóvenes, adultos y abuelos que también han demostrado que se puede vivir con dignidad y honradez aun en tiempos difíciles, y el pueblo warao no debería ser etiquetado de una u otra forma.

 

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