A: Señor Otilio, ¿Cómo eran las fiestas de fin de año?

O: ¿Quién es usted?

A: Soy A. M.

O: Ah ya. Si, ya sé quien es tu familia. Mira, antes celebrábamos este tiempo durmiendo. Ya a las seis de la tarde, nos bañábamos y para el chinchorro. Solamente se escuchaban los cantos de las ranas y los grillos. No había luz, solo un fogón que hacíamos para espantar cualquier animal.

A: ¿Desde cuándo empezaron a celebrar esta fecha?

O: Bueno, eso fue desde que llegaron los curas, en 1925, cuando fundaron la misión de Araguaimujo. Desde allí me enteré de que en estas fechas se armaba la parranda.

A: ¿Los misioneros celebraban con ustedes fin de año?

O: Bueno, con algunos porque no todo el mundo compartía con los curas. Las personas que trabajaban para ellos (misioneros) son los que se pegaban sus palitos.

A: ¿Las monjas también tomaban?

O: Si, pero poquito. Yo recuerdo que nos decían que el alcohol era malo en exceso, que no había que abusar de eso. Ellos tomaban puro vino.

A: ¿De allí le agarraron el gustico al alcohol?

O: (Risas) Algunos, yo no. La mayoría de los waraos abusaban y se volvían locos, y empezaban las peleas.

A: Que bien, gracias Sr Otilio, oye ¿puedo sacar algo de esto en un aparato que llaman internet?

O: Siempre y cuando no me metas en problemas. (Risas).

El señor Otilio González, habitante de la comunidad Araguaimujo, en el estado Delta Amacuro,  la mañana del 1 de enero de 2013, se atrevió a contarnos, cómo recibían año nuevo antiguamente los waraos.

Actualmente,  los jóvenes y no tan jóvenes waraos se sumaron al estrés y a los gastos de fin de año. A pesar de su precio, se comen las uvas, salen con maletas y usan ropa interior amarilla.

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