La situación generada en torno al arrollamiento de una niña warao de 8 años de edad al frente de la comunidad indígena Yakariyene en plena carretera nacional de Tucupita sobre las 2 pm de este domingo, tuvo una visitante inesperada.

En medio de la conmoción, la mandataria del estado Monagas, Yelitza Santaella, quien venía de visita a Tucupita, se acercó a la multitud prodigando eufóricos abrazos.

Relatan algunos waraos que los espalderos monaguenses intentaron impedir el contacto físico con los manifestantes a lo que Yelitza se opuso. “Esta es mi gente”, cuentan que les dijo a los acompañantes.

Acto seguido entregó 10 millones de los de antes de la reconversión a los familiares de la niña afectada, prometiéndoles hacerse cargo de las atenciones en Maturín.

Los waraos emocionados levantaron la tranca agradeciéndole el gesto. Quienes más lo agradecieron fueron los tripulantes de los vehículos que se preparaban para una larga tarde a ambos lados de la tranca bajo un sol esplendente.

A la clavellinera se le vio muy contenta, dando por sentado que se le quiere mucho en este pueblo.

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